El martes, 16 de agosto, de 36 semanas y 4 días (pues hasta el viernes no cumplía las 37), me levanté por la mañana con una molestia para mi desconocida, y también con un leve sangrado. En un primer momento pensé que algo no iba bien, ya que los días anteriores había estado muy activa en casa y con Adrián, llevándole a la piscina, de paseo, al parque.....ese martes a las 9'30 Paco tenía cita con el dentista, la cual tuvo que cancelar, ya que nos fuímos al Clínico para que revisaran si todo estaba bien, pero yo me sentía muy tranquila, incluso pensé que nos mandarían de vuelta a casa por una falsa alarma....
Después de la exploración, me confirmaron que la bolsa de aguas tenía una fisura y que no podría irme a casa, así que en un abrir y cerrar de ojos me ví dentro de una habitación (sala de dilatación) muy espaciosa, pintada de blanco, y con una cama que parecía una nave espacial!!!
Paco estuvo junto a mi en todo momento, y yo estuve muy tranquila, a pesar de que los monitores ya registraban contracciones serias.Cuando las dos matronas que me atendían comentaron que tenían que buscarme una vía, he de decir que para mí fue más doloroso ese momento que cuando me encontraba en pleno proceso de parto, ya que mis venas se rompen y lo que para muchos es cuestión de pocos segundos, para mi es un verdadero suplicio...
La mañana se me pasó volando, ya que entre unas cosas y otras, eran más de las 12,30 cuando pudieron encontrarme la vía para ponerme un suero para que no me deshidratara.
Me trajeron un caldito para almorzar y Paco bajó a la cafetería por un bocata.
Sobre las 15,00 decidí darme una ducha relajante en aquel habitáculo tan moderno, donde incluso pude sentarme un rato sobre una pelota de esas que se usan para la dilatación, pero no aguanté mucho pues esta vez me resultó incómoda....
Únicamente sentí un dolor agudo después de la ducha. Entonces me puse en cuclillas para hacer las respiraciones y rompí aguas....hay que ver, todos los días pensando dónde sería y al final rompo aguas en el hospital; mejor, imposible.
En poco tiempo dilaté hasta 4 cms, y fue entonces cuando me pusieron la epidural (por cierto, en el Clínico ya la ponen cuando estás de 3 cms). Las matronas no daban crédito, ya que todo estaba evolucionando muy bien, con mucha calma y positivos todo el tiempo, tal y como nos habíamos propuesto, que para eso tenemos ya experiencia!
La anestesista me puso la epidural estupendamente, y eso que me comentó que podría tener escoliosis; sin embargo, no tuve mareos, ni síntomas extraños, ni dolor....a partir de ahí, empecé a sentirme más feliz que una perdiz (aunque ya casi no podía estarlo más), pues ése es el verdadero efecto que me causa la epidural; como si de un 'viaje' se tratara, qué bien...
Como no me pusieron Oxitocina, las contracciones iban sucediéndose con normalidad, dentro de los tiempos normales, no forzados, así que cuando casi estaba de 7 cms (alrededor de las 19:30), una de las matronas que me examinó dijo que como el niño no era muy grande, que intentara empujar cuando viniera una contracción, que ella me avisaría siguiendo las indicaciones del monitor, ya que yo no me enteraba de cuando las tenía. Así que, en resumidas cuentas, con tres o cuatro empujones nació Daniel a las 19:55; y me siento muy dichosa de haber tenido un parto tan fantástico, diferente, sintiendo cómo mi hijo salía de mi cuerpo sin experimentar dolor alguno y siendo muy consciente del momento junto a mi marido; qué más se puede pedir.
Desde aquí nuestro agradecimiento al personal sanitario del Hospital Virgen de la Victoria, a las auxiliares, al personal del nido y a las dos matronas que me atendieron en el parto, Ángeles y Tamara, por su gran calidad humana.
