El pasado lunes tuve que ir al hospital Costa del Sol (Marbella) para que me repitieran la prueba de la glucosa (o curva larga, vamos). Total, que estuve desde las 8 de la mañana hasta la 1 del mediodía allí, sentadita, sin poder andar ni comer...eso sí, no me prohibieron los ataques de risa (menos mal que Paco pudo acompañarme), porque cerca de nosotros se sentó un grupo de chicas -embarazadas también- y había una (la portavoz del grupo) que no paró de hablar para todos los allí presentes, a juzgar por su tono de voz...con ella Paco encontró un filón irresistible, así que no paré de reirme en 5 horas....bueno, y eso que la chavala al principio estaba en ayunas....no os cuento cuando se tomó el brebaje dulzón con sabor a naranja que nos dieron.....se dispararon todas las alarmas; incluso alguna enfermera le rogó silencio!!!!
Supuestamente el resultado me lo darían en una semana, pero oh, sorpresa, al día siguiente me llamó la enfermera de mi centro de salud diciéndome que pasara por allí para comentar el resultado, que si me pondrían una dieta.....la verdad es que me desanimé un poco, ya que estoy de más de 6 meses y sólo he engordado 5 kgs, aparte de que sigo haciendo ejercicio y tomando mucha agua, pero está visto que he debido pasarme en algo....en resumidas cuentas, desde el martes estoy siguiendo una dieta (variada aunque algo severa) y desde esta mañana he empezado a controlar mis niveles de glucosa (es que soy tan dulce!!!!); con lo cual tengo que pincharme 6 veces al día (justo antes de las 3 principales comidas y a las 2 horas después de las mismas). Pero mis ánimos vuelven a subir rápidamente, puesto que estoy en la recta final y lo que de verdad importa es que Daniel venga sano y se críe muy feliz, igual que Adrián. A pesar del contratiempo, me obligo a sentirme afortunada, porque lo soy, amig@s.